Carlos Rozen

    La ruta del dinero: del indicio aislado a la reconstrucción de la trama

    Por Carlos Rozen, Socio de Consultoría, BDO en Argentina

    Fraude, corrupción, enriquecimiento ilícito y lavado de activos exigen hoy investigaciones capaces de integrar evidencia financiera, patrimonial, societaria, digital y relacional

    Los casos que han ocupado durante los últimos años la agenda pública argentina tienen nombres, actores y circunstancias muy diferentes. Investigar el patrimonio de personas involucradas, no resulta nada sencillo. Desde la disciplina de las investigaciones forenses, rara vez el hecho investigado puede comprenderse mirando una única transacción, un único documento o una única persona. El desafío consiste en reconstruir una trama con creatividad y profundidad.

    Es importante hacer una aclaración. En varios de estos expedientes existen investigaciones en curso, no condenas firmes. Hablar de ellos como casos de estudio significa analizar tipologías, indicios y técnicas investigativas, no atribuir responsabilidad a personas.

    Más allá de las diferencias que puedan existir entre las causas, todos muestran una característica del delito económico contemporáneo: investigar ya no significa buscar “la prueba” de lo que creemos a priori que sucedió; significa reconstruir un sistema de hechos y relaciones a partir de múltiples evidencias independientes.

    De lo antedicho se desprende que investigar no es confirmar una sospecha. Éste es probablemente uno de los principios metodológicos que debe comprender un investigador.

    En fraude, corrupción, enriquecimiento ilícito y lavado existe otra regla áltamente efectiva: seguir el dinero.

    Esto no significa simplemente mirar registros de movimientos bancarios, sino reconstruir la ecuación económica completa de personas y entidades. Ingresos declarados + patrimonio inicial + financiamiento legítimo deberían guardar razonabilidad con patrimonio final + consumos + inversiones + transferencias + gastos extraordinarios. Por eso se cruzan declaraciones juradas, información tributaria, cuentas bancarias, tarjetas, propiedades, automotores, sociedades, préstamos, viajes, consumos, operaciones cambiarias, inversiones, criptoactivos y transferencias nacionales e internacionales. El objetivo es demostrar cómo pudo financiar los bienes adquiridos y de dónde viene tal dinero.

    El dinero cuenta una parte de la historia. Las relaciones cuentan la otra.

    Aquí aparecen las investigaciones societarias y de beneficiarios finales, registros públicos, domicilios, teléfonos, correos, IP, cuentas bancarias, análisis de comunicaciones y perfiles en redes sociales.

    Las técnicas llamadas OSINT son muy utilizadas para investigar mediante fuentes de datos abiertas.

    Las tecnologías de “graph analytics” para representar mapas de relaciones. Estos resultan particularmente poderosos porque convierten miles de registros en nodos y relaciones: personas, sociedades, cuentas, teléfonos, domicilios, intermediarios, proveedores, funcionarios, transferencias y comunicaciones. Permiten descubrir beneficiarios finales ocultos, conflictos de interés y sociedades aparentemente independientes conectadas por atributos comunes.

    La contabilidad puede demostrar qué ocurrió. Las comunicaciones frecuentemente permiten comprender por qué ocurrió y quién lo sabía. Entonces correos electrónicos, chats corporativos, calendarios, archivos compartidos, mensajes, metadatos y registros telefónicos pueden contribuir a hechos.

    La investigación electrónica moderna utiliza plataformas de eDiscovery capaces de procesar un elevado número de documentos. Se realizan búsquedas por custodios, fechas, conceptos y comunicaciones; análisis de conversaciones; clustering temático; extracción de entidades; detección de duplicados y, crecientemente, procesamiento de lenguaje natural.

    La Inteligencia Artificial introduce una precaución esencial: una máquina puede detectar anomalías; no debe decidir culpabilidades. El investigador debe poder explicar cómo llegó desde la evidencia original hasta la conclusión. Un algoritmo de caja negra que califica a una persona como sospechosa sin trazabilidad metodológica puede atentar contra la posibilidad de que una investigación sea defendible.

    Una de las herramientas aparentemente más simples es también una de las más poderosas: la línea de tiempo o “timeline”. Se trata de representar hecho en una secuencia gráfica cronológica. Esta herramienta ayuda a comprender cómo una rendición de gastos aparentemente insignificante se vuelve relevante al cruzarla con calendarios, clientes visitados, agendas, correos, accesos al sistema, horarios de carga y patrones de aprobación. La correlación entre fuentes independientes permite reconstruir el circuito.

    Una vez reunido todo el conocimiento posible, se entrevista a las personas relevantes, el investigador debería saber muchísimo más de lo que pregunta. Primero suele entrevistarse al denunciante; después, testigos periféricos; luego, personas con conocimiento directo; y normalmente hacia el final, al principal sujeto investigado.

    Una buena entrevista no busca una confesión cinematográfica. Busca obtener información, fijar versiones y contrastarlas posteriormente con evidencia independiente.

    La última diferencia entre una investigación improvisada y una investigación profesional aparece en el informe. Debe establecer hechos comprobados, hechos no comprobados, evidencia utilizada, metodología, limitaciones y conclusiones razonadas.

    Idealmente puede construirse una matriz de corroboración: Hipótesis → evidencia necesaria → evidencia encontrada → evidencia contradictoria → conclusión → grado de sustento.

    Pero todavía falta una pregunta. ¿Cómo pudo ocurrir?

    Una investigación que identifica responsables, pero no determina las causas que permitieron el hecho está incompleta. Hay que identificar controles inexistentes, segregaciones vulneradas, accesos excesivos, excepciones no monitoreadas, conflictos de interés no declarados, terceros sin due diligence, supervisión deficiente o culturas organizacionales que premiaron resultados ignorando cómo se obtenían.

    Una investigación exitosa además de atribuir responsabilidades lleva a una entidad a impedir la recurrencia.

    Por eso la investigación forense se parece a un rompecabezas de gran tamaño en el que cada pieza debe tener origen conocido, permanecer inalterada y encajar con las demás. Se trata de una búsqueda disciplinada de la verdad, guiada simultáneamente por curiosidad y escepticismo.

    Una investigación jamás debe estar teñida de cualquier interés, sesgo o preferencia, que aleje al investigador de los hechos objetivos.